Antes de comenzar quiero hacer una aclaración. Ha resultado sumamente difícil para mí cumplir una meta académica: el llegar a 50 entradas de blog. Justificaciones ante esta situación pueden haber muchas, todas válidas para mí porque implican afectos y tiempos imposibles de regresar. No tan válidas para los demás desde la perspectiva que cada quien es un mundo.
No obstante mi principal justificación, es no haber podido encontrar la manera para expresar mis ideas sin necesidad de recurrir a las actuales ayudas tecnológicas. Saben a lo que me refiero.
Claro, también me confieso totalmente indisciplinada. Defecto sobre el que tengo que trabajar.
A pesar de esto, me siento contenta porque ha sido una experiencia enriquecedora en muchos sentidos el compartir esta asignatura tanto con el profesor como con mis compañeros de aula. Y me llevo satisfacciones en lo personal y en lo académico.
Respecto al aspecto académico puedo decir que esta nueva forma de análisis del fenómeno jurídico me abrió muchas posibilidades, muchas perspectivas.
Cuando se dio inicio a esta aventura, de pronto sentí como si alguien me hubiese tomado de la mano y me invitará a un recorrido que se vislumbraba sorprendente y maravilloso. Me llevó por caminos de mucha luz y de pronto de mucha obscuridad.
Me hizo tener cuidado en mis técnicas y métodos de aproximación al conocimiento. Incluso me los hizo replantear pues lo que consideraba inamovible, ya no lo era tanto. En esto tiene mucho que ver la observación, ser pacientes y tolerantes y muy perceptivos, cuando se observa un fenómeno.
Esto implica también que como cada cabeza es un mundo, pueden existir tantas realidades como seres humanos habitamos este planeta. Pero que llegado el momento, resulta necesario construir consensos para determinados fines.
Pero qué fines? Qué persigue el hombre? Que ha perseguido toda la vida? Y cuando hablo de vida, no me refiero ni a tu vida ni a mi vida sino a la vida en sí misma, la permanente.
La historia de la humanidad nos devela una especie de piedra giratoria movida por hombres en la permanente búsqueda: Hicieron un primer esfuerzo y llegaron a Dios, dieron otro empuje y llegaron al Estado y, ahora que nos encontramos en un nuevo movimiento para hacer girar esa rueda, ¿a dónde llegaremos? ¿Al hombre mismo?
Entonces es cuando considero que nuestro acontecer humano es como cuando me pruebo un vestuario y otro y otro y, al final no termina de gustarme ninguno. No obstante los guardo, tal vez en alguna buena oportunidad podré utilizarlos, reciclarlos, adaptarlos, según sea el caso.
En todo este entramado resulta claro que el miedo ha sido uno de los motores por los que el hombre se ha movido. Gracias al Miedo ha buscado más allá de sus percepciones sensoriales las respuestas a sus dudas e inquietudes.
Dios, el Estado, el Hombre y pareciera que estamos en regresión a los teímos. ¿Acaso es un círculo vicioso interminable?
En fin…Esta forma de analizar las teorías sin dar exponentes, características, conceptos, me gusta. Resulta mucho más vinculante con la historia misma de la humanidad y me ayuda a comprender el fenómeno jurídico no desde lo puro o dogmático, sino de lo empírico, de lo aplicado. Entonces puedo relacionar más claramente estos dos extremos del conocimiento.
Respecto al plano personal, me quedo con un buen sabor de boca de toda la experiencia que adquirí en ese espacio, experiencias llenas de afectos que serán difíciles de olvidar. Espero no perderlas de vista…